lunes, 19 de febrero de 2018


https://elcomercio.pe/tecnologia/ciencias/entrevista-antartida-jorge-brousset-noticia-486672



“Llegar a la Antártida fue como pisar la Luna”

Entrevistamos al almirante Jorge Brousset, encargado de dirigir la primera expedición peruana a la Antártida hace 30 años


Jorge Brousset

La sala Antártida del Museo Naval del Perú, en el Callao, mantiene un modelo a escala del buque Humboldt e informes de las expediciones. Ahí el almirante Jorge Brousset conversó con El Comercio. (Foto: Nancy Chappell/El Comercio)
Hace exactamente 30 años, el Perú hacía historia. Desde el Callao zarpaba la primera misión nacional a la Antártida a bordo del buque Humboldt. “Fue un sueño hecho realidad, un sueño atrevido”, resume el almirante Jorge Brousset, quien a sus 72 años no solo se puede jactar de haber dirigido esa expedición, sino también de haber nadado en las gélidas aguas del continente blanco.

—¿CÓMO NACIÓ LA IDEA DE ESTA TRAVESÍA?
En 1983 me embarqué como invitado en un pequeño navío chileno hacia la isla antártica Rey Jorge. Estuve unos dos meses y medio ahí y tomé conocimiento de un programa de investigación mundial que estaba vinculado al estudio de la abundancia de krill en ciertas zonas de la Antártida. El Perú, a través del Humboldt, construido en 1978, ya hacía este tipo de trabajo pero en anchovetas y éramos reconocidos por eso. Entonces, ¿por qué no participar de esta iniciativa?

—USÓ LA EXPEDICIÓN CHILENA PARA ARMAR LA PERUANA.
Con la misión chilena visité muchas bases en la Antártida, como la argentina o la china. Hice entrevistas y tuve conocimiento de las herramientas que empleaban los demás países para este tipo de exploraciones. Eso me fortaleció y me permitió hacer una proyección de lo que podíamos hacer.

—¿ERA LA PRIMERA VEZ QUE SE PRESENTABA ESTE TIPO DE PROYECTOS EN EL PAÍS?
La intención estaba desde los años 50. Eso motivó para que la Constitución del 79 recogiera ese espíritu del Perú sobre la Antártida. Ya estaban los cimientos, lo que hacía falta era ir a la acción.

—PERO EL HUMBOLDT NO HABÍA SIDO DISEÑADO PARA MISIONES POLARES.
Exacto. No fue diseñado para soportar el ambiente extremo de la Antártida. Es más, la Cooperación Alemana, que aportó el diseño, no estaba de acuerdo con exponer al Humboldt a esta misión. Pero al final los convencimos.

—¿CÓMO LO ADAPTARON?
Reforzamos con dos planchas dobles la línea de flotación, todo lo que va desde un metro encima del agua hasta casi dos metros debajo del agua, para que así soportara los hielos duros. También se agregó una especie de punta en la pala del timón para evitar que se atascara con el hielo. Además se duplicó la capacidad del buque, para albergar a 100 personas. 

—¿TANTAS PERSONAS PARA UNA MISIÓN?
No quisimos que solo fuera una misión de la Marina y del Instituto del Mar del Perú. Comprometimos al Ejército para que viera la parte de la estación científica en tierra; la Fuerza Aérea, encargada del área meteorológica; y a varias universidades. Les dimos la oportunidad a todos. Además, diseñamos una política nacional antártica, la primera, que le diera solidez y orientación hacia el futuro.

—¿HUBO INCONVENIENTES?
No avizoré que habría un problema de comunicación. La Marina tenía todo un sistema de comunicación para sus buques, pero solo nos daban dos horas para hablar con el exterior. En el Humboldt se hacían colas para poder hablar con los seres queridos, y no había suficiente tiempo. Hubo gente que entró en crisis. Menos mal los radioaficionados en tierra nos ayudaron a ampliar nuestra comunicación, lo que solucionó el problema.

—¿EL AMBIENTE HOSTIL DE LA ANTÁRTIDA LES JUGÓ UNA MALA PASADA?
Cuando navegamos rumbo a la base antártica argentina entramos a un mar de hielo, de témpanos sueltos. Fue una navegación de casi ocho horas. Cuando subí al puente y estábamos casi a la mitad del recorrido para entrar a la base, me entró una duda de haber decidido hacer esta misión. Todos los tripulantes alrededor de la borda se tomaban fotos. Dentro de mí decía: “No saben el peligro que estamos viviendo”. Un mal paso podía ser fatal.
“AL TERMINAR LA MISIÓN ME SENTÍ TAN SATISFECHO QUE ME QUEDÉ MIRANDO EL MAR DE LA ANTÁRTIDA Y ME TIRÉ A ÉL”.

—¿FUE MÁS PELIGROSO DE LO QUE PENSABA?
Cuando estábamos estudiando el krill a través de ecosondas vislumbré una mancha negra a lo lejos, parecía tierra. Bajamos la velocidad, a pesar de que ni las cartas ni el radar señalaban que había algo. Resultó ser una nube negra que al llegar al buque nos bloqueó la visión. Estuvimos 15 minutos sin poder vernos pero parecía una eternidad.

—PERO A PESAR DE ESO LA MISIÓN FUE UN ÉXITO.
Llegar a la Antártida fue como llegar a la Luna. No solo realizamos investigaciones oceanográficas y sobre el krill, escogimos dónde se establecería la base antártica del Perú. Es más, el presidente Alan García nos pidió como recuerdo que colocáramos una piedra de Machu Picchu en la zona. Fue una tarea de casi un día, desde las cuatro de la mañana. Al terminar me sentí tan satisfecho que me quedé mirando el mar y me tiré [risas].

—¡AL MAR DE LA ANTÁRTIDA!
Me pregunté qué pasaría si alguien de la tripulación se caía. Además, tenía la costumbre de nadar en lugares inusuales, tenía que hacerlo en la Antártida. No tuve frío, me invadió un calor que quemaba.
“EL HUMBOLDT TODAVÍA TIENE MUCHO QUE DAR. ES UNA HERRAMIENTA INDISPENSABLE PARA EL PERÚ”.

—EN EL 2016 SE ESTRENÓ EL NUEVO BUQUE ANTÁRTICO DEL PERÚ, EL CARRASCO. ¿QUÉ PASARÁ CON EL HUMBOLDT?
La misión principal del Humboldt es hacer investigación científica en el mar peruano. En el 2010 lo repotenciamos y le alargamos la vida unos 20 años más. El Humboldt todavía tiene mucho que dar. Es una herramienta indispensable para el Perú. 

EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES


Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016


Efemérides Navales de Hoy 18 de Febrero


19 de febrero 1824: Se produce el primer ataque de las fuerzas navales peruanas contra las realistas que, al mando de José Ramón Rodil, ocupan el Callao. El comandante general de la Escuadra, vicealmirante Martín Jorge Guise, por orden del Supremo Gobierno, bloquea el puerto del Callao, a consecuencia de haber enarbolado en las fortalezas del Callao el pabellón español las tropas sublevadas de los Andes. Guise ataca a las fortalezas. La fragata Protector se ubica frente a la fortaleza de la Independencia, desde donde sostiene un fuerte cañoneo contra esta y los buques de guerra realistas sitos en el fondeadero. 




19 de febrero 1860: Las tropas expedicionarias peruanas que tomaron Guayaquil regresan al Callao, dejando a las fuerzas del presidente ecuatoriano Guillermo Franco Herrera tres mil fusiles de aguja, uniformes y zapatos. 

19 de febrero 1923: Se fija la planta de personal civil y subalterno del Ministerio, buques y dependencias.


19 de febrero 2015: Retorna la expedición antártica ANTAR XXIII por vía aérea, a bordo del avión Hércules L-100-20. El jefe de campaña es el coronel FAP Wolker H. Lozada Maldonado y la dirección ejecutiva está bajo la responsabilidad del Ministerio de Relaciones Exteriores. 

EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES


Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016


Efemérides Navales de Hoy 18 de Febrero

18 de febrero 1924: Decreto sobre los toques de corneta, reemplazando los que consigna el Reglamento Orgánico para el servicio de los buques. 



18 de febrero 1929: El Ministerio de Marina se denominará en adelante Ministerio de Marina y Aviación. 


18 de febrero 1984: Como consecuencia de la inundación de los terrenos de la Base Naval del Callao y el SIMA el pasado 15 de enero, a partir de esta fecha se declaran en estado de emergencia la Base Naval del Callao y las instalaciones de los Servicios Industriales de la Marina, SIMA. (D. S. 082-84-EFC del 1 de marzo 1984). 

EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES

Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016


Efemérides Navales de Hoy 17 de Febrero


17 de febrero 1649: El conde de Salvatierra, por bando ordena que todos los portugueses dueños de bajeles que naveguen por aguas del Pacífico, los vendan en el término de tres meses, bajo pena de incautación, so pena del pago de 2 000 pesos a quien preste su nombre para tal actividad. 





17 de febrero 1824: La fragata Protector, con el comandante general de la Escuadra a bordo, Guise, hace su ingreso a la rada del Callao, plaza en poder de los realistas. Guise oficia al comandante en jefe de las Tropas del Río de la Plata en el castillo de la Independencia (Real Felipe), tratando de convencer a los sublevados que regresen a la obediencia de la República.

17 de febrero 1850: Nace en Tarma el capitán de fragata José Gálvez Moreno, héroe de la Guerra con Chile. 

Fue hijo del ilustre celendino José Gálvez Egúsquiza (político y héroe del combate del Dos de Mayo del Callao) y de la matrona tarmeña Ángela Moreno y Maíz. Tras cursar estudios en el Colegio Guadalupe, ingresó a la Escuela Naval y se recibió de guardiamarina en 1865. Presto servicio en la fragata América y luego en la fragata Apurímac, a bordo de la cual luchó en el combate de Abtao, siendo promovido a alférez de fragata en abril de 1866. Después del combate del 2 de mayo, asistió al reconocimiento de los restos de su padre, logrando identificarlos. Poco después dejó el servicio y pasó a estudiar en el extranjero. Se reincorporó en octubre de 1870 y completó sus estudios en la Escuela Naval. En junio de 1871 pasó a servir en la corbeta Unión. En octubre de 1872 viajó a Inglaterra como miembro de la comisión encargada de supervisar la construcción de las cañoneras Chanchamayo y Pilcomayo. Debido a la crisis que atravesaba por entonces la marina peruana, Gálvez ofreció sus servicios a la Armada Británica y fue aceptado. Intervino en numerosas acciones bélicas, en las que se distinguió. Pero solicitó su baja al iniciarse la Guerra del Pacífico y volvió al Perú, reincorporándose a la marina peruana. Formó parte de la dotación del monitor Atahualpa en la que tuvo destacada actuación en la defensa del puerto del Callao.

Cuando el presidente Mariano Ignacio Prado viajó a bordo del Paita en diciembre de 1879 con rumbo a Estados Unidos y Europa, para gestionar la remisión de armamentos, José Gálvez Moreno lo acompañó, conjuntamente con Jorge Tezanos Pinto y Celso Zuleta, pero al llegar a Nueva York se enteraron que el presidente había sido depuesto por la revolución de Nicolás de Piérola. Gálvez permaneció dos meses en Estados Unidos en comisión de servicio, y al retornar al Perú se embarcó nuevamente en el monitor Atahualpa, por disposición superior del 14 de marzo de 1880, a órdenes del comandante Juan José Raygada.

Al aparecer la escuadra chilena en el Callao, desde el 10 de abril de 1880, el puerto quedó bloqueado, la plaza cortada en sus comunicaciones por la vía marítima, y sometida esta parte del litoral a la vigilancia enemiga. Al iniciarse los bombardeos el 22 de abril, José Gálvez participó activamente en la defensa. En la noche del 24 de mayo, fue destinado al servicio de ronda en la rada del Callao, a bordo de la lancha Independencia. Después de tres horas de patrullaje, cuando regresaba a su base, a las dos de la madrugada del día 25, trabó combate con las lanchas chilenas Guacolda y Janequeo. En estas circunstancias, el cañón de la Independencia se descompuso y la ametralladora se averió. La Independencia llevaba un torpedo de 100 libras de pólvora. En un instante el practicante de medicina Manuel S. Ugarte (Segundo al mando) aprovechando la agilidad y fortaleza que el deporte le había dado, cargó y lanzó el artefacto a la cubierta de la embarcación enemiga​ no sin antes haberlo encendido tras cortar la mecha con la ayuda del cabo Emilio San Martín; luego Gálvez de acuerdo a lo simultáneamente convenido hizo fuego sobre el torpedo, consiguiendo que estallara al segundo disparo. Como resultado, la Janequeo se hundió y la Independencia zozobró. Ugarte y San Martín (más próximos al estallido) murieron en el acto, mientras que a Gálvez la explosión le alcanzó en el aire y lo empujó al mar, siendo rescatado por el marinero Pedro Villanueva, que lo mantuvo a flote. Poco después llegó la otra embarcación chilena, la Guacolda, que recogió a los sobrevivientes.

Gálvez resultó gravemente herido y fue llevado a la cubierta del acorazado Blanco Encalada. Tenía el rostro y las manos quemadas, sin cabellos, la nariz y la clavícula rotas, y un fierro atravesado en el brazo. También sufría de ceguera temporal. Al saberse que se trataba del hijo del héroe del 2 de mayo, los chilenos no quisieron que muriera a bordo del buque insignia de la armada chilena, y lo devolvieron al Callao, canjeándolo por un prisionero chileno.

Pero Gálvez se recuperó tras largo y cuidadoso tratamiento y por Decreto Supremo del 28 de mayo de 1880, suscrito por Nicolás de Piérola, se le otorgó la Cruz de Acero de segunda clase. Siguió luchando contra el invasor junto al general Andrés Avelino Cáceres en la Campaña de la Breña, formando parte de la famosa “ayudantina” o grupo de jóvenes oficiales que oficiaban de ayudantes del “Brujo de los Andes”. En 1882 fue ascendido a capitán de corbeta.

Finalizada la guerra, Gálvez continuó actuando en la Marina de Guerra del Perú, alcanzando la clase de capitán de fragata en 1885. Estuvo nuevamente bajo las órdenes de Cáceres, esta vez durante la campaña constitucional de 1885 contra Miguel Iglesias, y se destacó en otra hazaña: encabezando a un puñado de jóvenes valientes se apoderó de una locomotora y diez vagones cargados de armas, municiones y víveres, en aldea de Chicla (25 de noviembre de 1885).​ En dicho capturado transporte, Cáceres marchó con sus tropas a Lima y derrocó a Iglesias.

Gálvez desempeñó también la Subprefectura e Intendencia de Policía de Lima y fue elegido diputado por la provincia de Hualgayoc.

Se suicidó en una de las salas del Club de la Unión,​ dejando una viuda (Enriqueta Evens Evens, de nacionalidad británica) y cinco hijos.


17 de febrero 1874: Arriba al Callao la barca Nereyda en tornaviaje del crucero de instrucción. 


17 de febrero de 1911: Nace en Ayacucho el distinguido marino contralmirante Federico Salmón de la Jara. 


17 de febrero 1954: Conduciendo los restos del prócer Simón Rodríguez, zarpa la fragata Palacios con destino al puerto de La Guaira, Venezuela. 


17 de febrero 1961: Por decreto Legislativo N°13522 los restos mortales de quien fuera combatiente en Angamos, con contralmirante Manuel Elías Bonnemaison Torres, reposarán en la Cripta de los Héroes. 






17 de febrero 1966: Con la presencia del presidente de la República Fernando Belaunde Terry, se realiza la ceremonia de incorporación del petrolero BAP Lobitos a la Flotilla de Auxiliares de la Armada. La nave ha sido construida en el Servicio Industrial de la Marina, Callao. (En las fotos, el LOBITOS aparece efectuando transferencia de petróleo en la mar simultáneamente al destructor Myles C. For (DD-829) y a la Fragata Misilera Harry E. Yarnell (DLG-17). En la segunda foto se puede apreciar al BAP Almirante Grau (CL-81))

17 de febrero 1995: En un amplio despliegue por el destacamento de El Salto en Tumbes y luego por la Estación Naval de Paita, el comandante general de la Marina, almirante Alfredo Arnaiz Ambrossiani, acompañado del vicealmirante José Teixeira Rivarola, el comandante general de Zonas Navales, vicealmirante Enrique Salmón Navea y el inspector general de Marina, vicealmirante Moisés Woll Torres, verifica in situ las condiciones del personal destacado en la frontera norte. 

17 de febrero 2014: Hasta el día 18, se reúnen las delegaciones técnicas de Perú y Chile en la sede del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico en Valparaíso, dando comienzo a los trabajos para la delimitación marítima. 

viernes, 16 de febrero de 2018

EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES

Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016


Efemérides Navales de Hoy 16 de Febrero

16 de febrero 1912: Se inicia la construcción de la nueva Escuela Naval. 


16 de febrero 1956: En Iquitos se produce la revolución del general de brigada Marcial Merino, de la cual se dice que cuenta con el apoyo de las guarniciones de Selva y la Flotilla Fluvial del Río Amazonas. 


16 de febrero 1979: Se afirma el pabellón de la corbeta misilera BAP Herrera. 

jueves, 15 de febrero de 2018

EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES

Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016


Efemérides Navales de Hoy 15 de Febrero



15 de febrero 1815: Al mando del general Morillo, parte de Cádiz la Expedición Pacificadora, con el objeto de restablecer el control español en las colonias americanas. La componen sesenta buques y diez mil quinientos hombres. 

EXPEDICIÓN PACIFICADORA

Plana mayor y mandos de la expedición
La plana mayor y mando de la expedición estaba conformada de la siguiente manera:
• General en jefe: Teniente General don Pablo Morillo.
• Comandante General de la marina y jefe del Estado Mayor del ejército: Brigadier don Pascual de Enrile y Alsedo.
• Comandante del cuerpo principal de las unidades navales que conformaban el convoy: Teniente General de la Real Armada Española don José María Chacón y Sarraoa.
• Ministro principal de Hacienda: Don Julián Francisco Ibarra.
• Intendente General: Don Pedro Michelena.
• Factor principal de aprovisionamiento: Don Agustín Manso.
• Vicario general del ejército: Don Luis Villabrille.

Composición de la fuerza naval expedicionaria
Buques de Guerra (21 navíos):
• Un Navío de Línea: San Pedro Alcántara, de dos puentes y con sesenta y cuatro cañones, al mando del Capitán de Navío don Francisco Javier Salazar.
• Dos Fragatas de treinta y cuatro cañones: La Diana y la Ifigenia, comandadas respectivamente por los capitanes de Fragata Alejo Gutiérrez de Rubalcaba y José Salas3.
• Dos Corbetas de veintiocho cañones: la Diamante comandada por el capitán don Ramón de Eulatey y la Providencia.
• Dos Goletas de Guerra de ocho cañones: la Patriota y la Gaditana.
• Un Bergantín.
• Trece faluchos cañoneros.

Buques de transportes de tropas y pertrechos que conformaron el núcleo del convoy de la escuadra realista (40 navíos): 
• Cuarenta navios: La Apocada, La Primera, San Idelfonso, Guatemala, Daoz, Velarde, Ensayo, Eugenia, Júpiter, Cortes de España, Numantina, La Vicenta, Salvadora, La Palma, Socorro, San Pedro, San Pablo, La Ibagüeña, Nueva Empresa, San Ignacio de Loyola,Los Buenos Hermanos, La Helena, La Coro, La Preciosa, San Fernando, La Venturosa, La Pastora, La Gertrudis, La Anáfiles, El Águila, La Parentela, La Piedad, La Unión, La Carlota, San José, Segunda Carlota, La Velona, San Enrique, San Andrés y La Alianza.

Composición de la fuerza expedicionaria realista
La expedición pacificadora estaba conformada por 10.642 Hombres, de los cuales 428 eran oficiales y 10.214 soldados distribuidos en: 
• Seis regimientos de infantería compuesto de un mil doscientas plazas cada uno.
• Un batallón suelto de seiscientas cincuenta plazas.

Igualmente la expedición contaba con unidades de apoyo de combate de la cuales se contaban:
• Tres compañías de zapadores o ingenieros militares.
• Dos compañías de artillería de plaza.
• Un escuadrón de artillería de dieciocho piezas.

La fuerza expedicionaria contaba también con dos regimientos de Caballería con todo su equipamiento y aperos, pero sin los caballos, los cuales serían requisados en continente Americano.

Los nombres y denominaciones de las unidades que conformaron esta expedición, como también el nombre de sus comandantes son las siguientes:
• Regimiento de León; Comandante Antonio Caro.
• Regimiento de Cazadores de Castilla; Comandante don Pascual del Real.
• Regimiento la Victoria; Comandante don Miguel de La Torre. 
• Regimiento de Extremadura; Comandante don Mariano Ricafort.
• Regimiento de Barbastro; Comandante don Juan Cini.
• Regimiento de la Unión (después llamado Valencey) Comandante don Juan Francisco Mendevil.
• Regimiento de Dragones de La Unión; Comandante don Salvador Moxó.
• Regimiento de Húsares de Fernando VII; Comandante Juan Bautista Pardo. 
• Regimiento de Artillería; Comandante don Alejandro Carvia.
• Batallón de Ingenieros y zapadores; Comandante Eugenio Iraurgui.

Complementaba a esta expedición una batería para sitio capaz de atacar una plaza fuerte de segundo orden. Igualmente contaba con un hospital de campaña y otro fijo, con capacidad de atender a un mil doscientos heridos. También contaba la expedición con una imprenta.

PABLO MORILLO
(Fuentesecas, España, 1775 - Barèges, Francia, 1837) Militar español, conde de Cartagena y marqués de la Puerta, llamado a veces el Pacificador por cumplir el encargo del rey Fernando VII de poner orden en las colonias españolas de América.

Dedicado en su juventud al pastoreo, en 1796, por iniciativa de un amigo de su padre, fue enviado a Salamanca a realizar algunos estudios, que pronto dejó para ingresar al servicio de las tropas de la Marina Real, donde fue escalando posiciones rápidamente. Luchó en Bailén (1808) a las órdenes de Francisco Javier Castaños y alcanzó el grado de teniente general tras la batalla de Vitoria (1813). 

Fernando VII lo nombró comandante de las tropas que envió a las colonias americanas para sofocar el levantamiento independentista (1814), y con gran contundencia se apoderó de Cartagena y Santa Fe, tras vencer en diversas ocasiones a Santiago Mariño y a Simón Bolívar. Posteriormente, en 1819, recibiría los títulos de Conde de Cartagena y Marqués de La Puerta como reconocimiento a sus victorias. Pablo Morillo destacó por emprender la más grande represión contra el pueblo granadino, conocida como el Régimen del Terror; ofreció la libertad a los esclavos que denunciaran o presentaran a algún cabecilla revolucionario, lo cual atrajo a muchos negros, que se unieron a la defensa del rey Fernando VII. De esta forma llevó al patíbulo a algunos personajes colombianos tales como Camilo Torres Tenorio, Francisco José de Caldas, Liborio Mejía y Jorge Tadeo Lozano, entre otros. En 1819 fue vencido por Simón Bolívar en Bocayá, derrota que tuvo como consecuencia la declaración de independencia de la Gran Colombia y la firma del armisticio de Trujillo (1820). A su regreso a España escribió sus Memorias relativas a los principales acontecimientos de las campañas de América. 

Favorable a los absolutistas tras la revolución de 1820, se declaró partidario después de los constitucionalistas y fue nombrado capitán general de Castilla la Nueva. En 1824 se exilió en Francia, de donde no regresó hasta 1832, cuando fue nombrado capitán general de Galicia. Participó en la Primera Guerra Carlista con el bando liberal, pero no tardó en retirarse por problemas de salud.



15 de febrero 1822: En Guayaquil, se rinden al gobierno peruano las fragatas realistas Prueba, Venganza y la corbeta Alejandro. 





15 de febrero 1906: La lancha de guerra América hace su primer viaje a Puerto Meléndez y Manseriche conduciendo al prefecto Hildebrando Fuentes y su familia. 



15 de febrero 1945: Se establece la Asociación de Empleados Civiles de la Marina. 










15 de febrero 1960: Primer viaje del BAP Almirante Miguel Grau a lo largo de la costa peruana, desarrollando el Crucero de Verano correspondiente al año 1960. (Las fotos del CRUVER 1960 han sido tomadas del ORTO 1961)


15 de febrero 1988: BAP Almirante Grau se reincorpora a la Fuerza de Superficie como buque insignia de la Marina de Guerra del Perú. 


EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES

Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016


Efemérides Navales de Hoy 14 de Febrero

14 de febrero 1803: El virrey Gabriel Avilés, marqués de Ávila, recibe en Lima la Real Cédula de 1802, que reintegra los territorios de Maynas al Virreinato del Perú. 

Amazonía del Perú 
HISTORIA DE LA GOBERNACIÓN Y COMANDANCIA GENERAL DE MAYNAS
(HOY REGIONES DE LORETO, SAN MARTÍN, UCAYALI Y PROVINCIA DE CONDORCANQUI)

Waldemar Espinoza 

Los esfuerzos del Virreinato del Perú por implantar su autoridad en la hoya amazónica dieron lugar en el curso de varios siglos a una inmensa variedad de documentos. Entre los siglos XVI, XVII y XVIII, las expediciones de conquista y, de forma particular, la avanzada de las misiones dejaron como saldo mapas, cartas de navegación y descripciones topográficas además de un cúmulo de crónicas, partes, informes, registros lingüísticos y anotaciones etnográficas. El historiador Waldemar Espinoza ha tenido el mérito, en Amazonía del Perú, de haber organizado esta información caótica para articular una historia coherente y minuciosa de la tierra de los que los incas llamaron sacharuna (“gente de los bosques”). El libro es una coedición del Fondo Editorial del Congreso y el Banco Central de Reserva. 

Espinoza recuerda que la leyenda de Eldorado selvático nació tan pronto como los españoles sometieron al imperio inca. En adelante, el lugar de extraordinarias riquezas que sería Eldorado, donde los hombres entraban a bañarse a las lagunas con el cuerpo cubierto de oro, se adueñó de las fantasías de los colonizadores. A lo largo del siglo XVI, diferentes capitanes solicitaron permiso para emprender la conquista del oriente. El virrey alentó sus pretensiones en parte porque aligeraban el problema que suponía para la Corona la presencia en las ciudades de militares empobrecidos a causa de la guerra que sostuvo con los encomenderos. En 1541, 1549 y 1557 Francisco de Orellana, Diego Palomino y Juan de Salinas Loyola se internaron en el mitológico territorio. Orellana descubrió el río Amazonas, Palomino fundó San Leandro de Jaén, mientras que Salinas Loyola tomó posesión de Maynas (Loreto) y recorrió el río Ucayali hasta sus nacientes en el Cusco, pasando antes por el pongo de Manseriche. Sin embargo, las cada vez más frecuentes excursiones no consiguieron una efectiva consolidación del poder hispano debido a las enormes dificultades supuestas por la geografía y el clima y la resistencia perseverante de las numerosas etnias dispersas en la región. En ese sentido, la historia narrada por Espinoza sacude por la renovación incesante del odio entre el invasor y el invadido, y la crueldad desbordada. En 1676, por ejemplo, 3 000 abijiras perdieron la vida perseguidos por la muerte del padre Güels. 

Waldemar Espinoza atribuye a los misioneros que tomaron la posta a las tropas los mayores logros colonizadores. El autor concede una atención particular a la acción de los jesuitas durante el seiscientos y el setecientos. Verdaderos científicos de la catequización, los jesuitas fueron capaces de establecer relaciones duraderas con las etnias locales poniendo en práctica un riguroso código que incluía diferenciar sus costumbres y adoctrinarlas en su propia lengua. En colonias o “reducciones” que buscaban ser centros productivos, los religiosos se esforzaban por enraizar entre los nativos la ley escrita, el sedentarismo, la agricultura, el trabajo rentado y la monogamia. Espinoza destaca la obra de los padres Cueva, Santa Cruz, Figueroa, Lucero, Richter, Fritz, Brentano y Bahamonde, este último fundador de Santa Bárbara de Iquitos (1740). El increíble padre alemán Samuel Fritz, autor del Mapa geográfico del río Amazonas (publicado en 1707) e incansable fundador de misiones, le merece extensas páginas. Al final de su campaña misional, los jesuitas habían levantado 173 reducciones, un trabajo que Espinoza considera admirable si se toma en cuenta la férrea voluntad de las etnias de preservar su vida nómade y su economía de autoconsumo. 

En 1802 la región amazónica fue devuelta al Virreinato del Perú, después de haber sido transferida en 1717 al nuevo Virreinato de Nueva Granada. Espinoza analiza cuidadosamente el manejo que recibió este hecho años más tarde durante la Independencia por los nacientes estados del Perú y la Gran Colombia. Son de mucho interés las alusiones a Simón Bolívar, en el sentido de revelar su deseo de anexar el territorio selvático a la Gran Colombia pero también su decisión de subordinarlo a los resultados de la negociación diplomática. El rumbo que siguieron las tratativas hasta 1842, ya involucrando a la república del Ecuador, pone fin al extenso y cautivador recuento de Waldemar Espinoza. 


14 de febrero 1879: Fuerzas militares chilenas ocupan Antofagasta, ciudad– puerto boliviana, mayoritariamente habitada por chilenos. 


14 de febrero 1933: Fuerzas colombianas atacan el puesto peruano de Tarapacá en el río Cotuhe, afluente del Putumayo. (Los gráficos y el relato a continuación ha sido tomado de Pañol de la Historia, Instructivo virtual de CYBER-CORREDERA para fortalecer la cultura naval, por Jorge Serpa Erazo, Vicepresidente del Consejo de Historia Naval, Colombia) 

LA TOMA DE TARAPACÁ: "FALSO POSITIVO”

LA HISTORIA Y LA VERDAD
Una de las cosas más difíciles de escribir es la historia, pues algunos hechos que solo se conocen por conjeturas, versiones o escritos provenientes de muchas fuentes, requieren comprobar su veracidad, analizando testimonios e investigando a fondo lo ocurrido. La Historia solo tiene sentido si relata la verdad, así su búsqueda sea temeraria, difícil o demorada. Mientras mayores sean las dudas, hay menos espacio para la conformidad. El fin de buscar la realidad de los hechos favorece  el florecimiento del altruismo investigador, para lograr el triunfo de la verdad sobre la mentira. Entre más cruentos, apasionados y violentos sean los episodios, quien los relata está obligado a no capitular ante los obstáculos ni a claudicar ante la dificultad. Nada debe detener al historiador en el conocimiento de la verdad. Cuando han pasado los días de la lucha, los meses de tribulación y los años de la tempestad, la amenaza aumenta para que la realidad se  tergiverse, se amañe o se oculte. Así las cosas, muchos son los sucesos que se han arreglado y acomodado para su ingreso a los capítulos de nuestra Historia, como el caso de Antonio Ricaurte quien no murió en San Mateo en la explosión del polvorín para salvar la vida de sus compañeros y sembrar el pánico entre los españoles. El mismo Simón Bolívar al respecto refiere: "...yo soy el autor del cuento, lo hice para entusiasmar a mis soldados, para atemorizar a los enemigos y dar la más alta idea de los militares granadinos. Ricaurte murió el 25 de marzo de 1914, en la bajada de San Mateo, retirándose con los suyos, murió de un balazo y un lanzazo y lo encontré en dicha bajada tendido boca abajo, ya muerto, y las espaldas quemadas por el sol", como consta en el famoso "Diario de Bucaramanga" de 139 páginas, escrito por el Coronel Luís Peru de Lacroix, edecán del Libertador, quien lo acompañó durante su permanencia en Bucaramanga en 1828, mientras se realizaba la Convención de Ocaña y tomó nota minuciosa de todo lo que Bolívar comentaba y hacía.

En el áspero anfiteatro de la historia maquillada aparece otra "tramoya" relacionada con el Conflicto Amazónico (1932/1934), denominada "La toma de Tarapacá", que se relata a continuación:

EL CONFLICTO AMAZÓNICO
El 1º septiembre de 1932 (exactamente 7 años antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial), unos civiles peruanos se tomaron el puerto de Leticia, violando la soberanía nacional establecida por el Tratado de Límites y Navegación Salomón-Lozano suscrito entre Colombia y Perú el 24 de marzo de 1928. En esta intrépida acción expulsaron, al Intendente Alfredo Villamil Fajardo, al Alcalde Heriberto Uribe Guerrero y a las demás autoridades y pobladores colombianos, a Tabatinga (Brasil). Con este acto ilegal, los peruanos pretendían lograr una revisión del Tratado vigente, lo cual, dio inicio al Conflicto Colombo Peruano. La comandaron el ingeniero Oscar Ordóñez y el alférez del Ejército del Perú Juan de la Rosa, quien vestía prendas civiles. Aunque los asaltantes vestían de paisano, la participación militar en el ataque se comprueba por múltiples aspectos. El alférez La Rosa, era el comandante de la guarnición de Chimbote. Se emplearon ametralladoras pesadas y cañones, al lado de fusiles Mauser y carabinas Winchester, que sólo podían tener procedencia castrense. Una vez perpetrado el asalto, un contingente de soldados en uniforme distribuyó centinelas en los puntos más importantes de la población. Para entonces, Colombia no se encontraba en condiciones de repeler esta acción por la carencia de ejército y marina de guerra preparados, ante lo cual reaccionó el pueblo con generosidad, entregando sus joyas matrimoniales para la compra de armas, buques de guerra y transporte, aviones y pertrechos. 
La agresión despertó a Colombia y la defensa se convirtió en propósito nacional, apoyada por toda la ciudadanía. Ante la urgencia, se adquirieron en New York dos unidades viejas, un transporte y un barreminas, que fueron bautizadas "Boyacá" y "Pichincha" respectivamente. En Francia, el embajador General Alfredo Vásquez Cobo (quien se había enfrentado y perdido en las elecciones de 1930, con el Presidente liberal Enrique Olaya Herrera), adquirió tres buques mercantes que se llamaron "Mosquera", "Bogotá" y "Córdova

Para iniciar las operaciones militares, se organizó el "Destacamento Amazonas" a órdenes del General Efraín Rojas, quien con 700 hombres, zarpó el 9 de noviembre de 1932, de Puerto Colombia con el "Boyacá", el "Pichincha" y el "Barranquilla", con proa al Amazonas, donde se uniría con la expedición al mando del General Vásquez Cobo (renunció como embajador en Francia para luchar contra el Perú). Cuando el General Efraín Rojas se despidió del Presidente Olaya Herrera, este le entregó un sobre lacrado para ser abierto y leído cuando hiciera contacto con Vásquez Cobo. El referido sobre le daba instrucciones al General Rojas para que siguiera como subalterno de Vásquez Cobo, lo cual mortificó a los integrantes del "Destacamento Amazonas" y casi se produce un motín que fue debelado por el mismo General Rojas. Nadie entendió la razón por la cual, el Presidente Olaya le quitó el mando de la expedición a un oficial de carrera para, entregárselo a un General conservador, cuyos grados los había logrado en las guerras civiles. 

Aunque en el transcurso del conflicto hubo diferencias de criterio sobre algunas operaciones, los conocimientos y estrategia militar del General Rojas prevalecieron, como la decisión sobre si primero se atacaba Leticia (opinión de Vásquez Cobo), o se tomaba a Tarapacá (idea de Rojas). Para dirimir este conflicto fue necesario acudir a Bogotá, donde el Gobierno Nacional, apoyó el plan del General Efraín Rojas. En virtud de ello, era necesario atacar y ocupar a Tarapacá, despejar el río Putumayo, tomar el fuerte de Guepí y atacar Puerto Arturo (en territorio peruano), para luego, en una acción combinada caer sobre Iquitos (río  Amazonas) y tomar Leticia. 

Fondeada la flotilla colombiana sobre el río Amazonas, a diez kilómetros del Putumayo colombiano, a las 10 de la mañana del 14 de febrero de 1933, el General Alfredo Vásquez Cobo envió a Tarapacá una lancha rápida, con el Teniente Jorge Hernández, portador de un "ultimátum" para el Teniente Gonzalo Díaz, comandante peruano en el lugar. En las horas de la tarde del mismo 14 de febrero de 1933, la flotilla colombiana avanzó hasta las proximidades de Tarapacá, para emprender al día siguiente la operación anfibia. A las 6 de la mañana del 15 de febrero de 1933, se inició un bombardeo aero-naval sobre el fuerte enemigo y a las 9 horas, las tropas desembarcaron y no encontraron NADA. El Teniente Díaz, en horas de la noche, había huido con sus hombres, a bordo de la lancha "Estefita", por el río Cotué. Seguidamente, el General Vásquez Cobo, ubicó un batallón de 300 hombres en Tarapacá. 

EL FALSO POSITIVO
Sin pérdida de tiempo, Vásquez Cobo dirigió al Presidente Olaya Herrera dos mensajes que fueron motivo de regocijo y locura popular. En casi todas las ciudades cuando se difundieron las noticias enviadas desde Tarapacá por el comandante, se organizaron manifestaciones, se publicaron ediciones extraordinarias de los periódicos, se dibujaron imágenes como la que ilustró la portada de la famosa revista "Cromos" (donde se muestra a las tropas colombianas desembarcando en Tarapacá, bajo el nutrido fuego de los peruanos atrincherados en la orilla). 


Ese día, de la rutina, se pasó al festejo y después a la parranda popular, donde todos brindaron y se abrazaron. Los telegramas o "radios" (como en la época se llamaban) causantes de una alegría colectiva cargada de patriotismo y orgullo, dicen así: “Tarapacá, 15 de febrero de 1933. Presidente. Bogotá”. “A las 9 de la mañana flotó nuestro pabellón sobre el cerro de Tarapacá. Librose combate artillería apoyado por aviones y tropa desembarque. Felicito vuestra excelencia. No hubo novedad. Servidor. Vazcobo”.
 
No conforme con el anterior mensaje, el senil  General, obnubilado por mostrar resultados (positivos), tanto en el Gobierno como en la opinión pública, horas más tarde y para el mismo destinatario, envió otro telegrama:  “Acabo de recorrer cerro Tarapacá, que estaba convertido en un Gibraltar. Trinchera con corredores 
subterráneos y todo lo que enseña el arte militar, pero ante el empuje de nuestros barcos, nuestra escuadrilla aérea y el arrojo de las tropas que desembarcaron, huyeron dejando cañones Krupp de 75 milímetros de montaña con municiones, muchos elementos de guerra, municiones de ametralladora etc. Jefe, oficiales y tropa estuvieron a la altura de su fama, leones de Colombia. No hubo novedad. Servidor. Vazcobo”.

Años más tarde, el escritor y columnista Juan Lozano y Lozano, quien fuera Teniente del Ejército y uno de los oficiales más distinguidos que participaron en el conflicto Colombo-Peruano, escribió lo siguiente:

"Un día, en Caucayá, al saltar del cañonero a tierra, tuve la sensación o de que yo estaba loco o de que todos mis compañeros de campaña en el alto Putumayo se habían enloquecido. Los soldados corrían y saltaban como poseídos, y nadie me daba razón de tan inusitada efervescencia. Por fin llegué al comando, y supe de ojos humedecidos y de labios trémulos, la noticia fantástica. Los leones de Colombia habían vencido a las legiones peruanas en la primera batalla, la cual, por el contexto del radiograma recibido aparecía grandiosa y gloriosa. Una emoción igual no vuelve a experimentarse en la vida. Desde los tiempos de Cuaspud era el primer laurel guerrero, que ceñía las sienes de la patria. Y los oficiales llorábamos, y gritábamos, y nos abrazábamos perdidamente al mirar por vez primera, tan positiva y tan cercana a nosotros, la imagen de la patria; porque no hay patria donde no hay gloria.Después he sabido que a lo largo y a lo ancho del país fue idéntica la reacción popular al parte del general Vázquez Cobo. Más tarde se supo del fraude inmenso, el fraude ignominioso. No había habido siquiera tal combate. Las tropas colombianas después de gastar inútiles pertrechos, habían desembarcado en un lugar desierto".


Así las cosas, al Teniente Juan Lozano y Lozano, después de haber escrito este artículo, no le quedaba sino frustración. Su recuerdo sobre la Guerra con el Perú, debió ser una sucesión de sombras. Su crónica fue la protesta de un soldado engañado por un "falso positivo" que empañó la victoria. 
 

14 de febrero 1950: El Decreto Supremo N° 013 crea los Servicios Industriales de la Marina (SIMA). 

14 de febrero 1969: Capturan un tuna clipper norteamericano en aguas peruanas. 







14 de febrero 1994: 38 reclutas de sexo femenino ingresan al Centro de Instrucción Técnica Naval para recibir instrucción militar y académica durante diez semanas, a fin de constituir el primer contingente de grumetas. 


14 de febrero 1995: El Perú declara unilateralmente un cese de las hostilidades en la frontera norte, luego que nuestras Fuerzas Armadas desalojan la base de Tiwinza, último reducto ocupado por las tropas invasoras ecuatorianas. 


14 de febrero 2000: La corbeta misilera BAP Santillana es reincorporada a la Fuerza de Superficie, después de ser sometida a un proceso de mantenimiento y modernización en el SIMA-Callao. 

14 de febrero 2013: El presidente Ollanta Humala visita la base Machu Picchu, convirtiéndose en el primer presidente que hace acto de presencia en la Antártida. El motivo es el 25 aniversario de la presencia peruana en la Antártida.